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Cristo: La luz que resplandece en las tinieblas

Conocer chicas cristianas 196821

La mujer profesional ante el reto de «encajar prioridades» Aprovechamos el Día de la Mujer para preguntar a tres mujeres comprometidas con su profesión y su fe cristiana cómo afrontan sus responsabilidades en el trabajo, la familia y la iglesia. También les caracteriza su fe en Dios y la involucración activa en sus iglesias locales. En su caso, el tiempo también es un problema. Tener responsabilidades requiere tener la cabeza en muchos sitios a la vez. Un agradable contrapunto. También Lidia Martín cree que el cuidado de la familia no debe perder peso.

Mi oficina en el edificio de la Sociedad de Socorro tiene una aspecto perfecta del Templo de Salt Lake. Cada noche, con la precisión de un reloj, las luces exteriores del templo se encienden al atardecer. El templo es un faro constante y tranquilizador justo fuera de mi batiente. Imagen Una noche del pasado febrero, mi oficina permaneció inusualmente poco iluminada al ponerse el sol.

Si recibimos un Whatsapp se espera contestación inmediata, lo contrario es falta de seriedad o dejadez. La demanda de nuestra sociedad de estar conectados siempre, la sensación permanente de que todo es urgente, nos obliga a estar volcados hacia fuera, hace que vayamos siempre acelerados e incluso agobiados. Levante ritmo frenético que se ha instalado en nuestra sociedad nos saca de nuestro mundo interior, nos desconecta algo a poco de nuestro propio yo de tal manera que vamos perdiendo noción de nuestra propia identidad, del verdadero sentido de la vida. Eso agobia mucho. No saber para dónde vas ni para qué haces las cosas. Pareciera que en esa edad en la que no había que pagar hipotecas, ni había atascos tampoco ordenadores, ni teléfonos móviles etc. Levantar el Reino de Dios. Por esta meta si que vale la pena dejarse la piel porque estaremos dando de sí lo que le corresponde a nuestra naturaleza humana y a nuestra condición de hijos de Jesucristo. En el fondo, no te quedes en lo material, es perder tus energías en algo vano.

Estas mujeres casadas. Vienen a reencontrar su aforo de seducción, a sentirse deseadas nuevamente y a beber las riendas del acompañamiento si así les apetece. Estas mujeres. Ya han contrario el amor y se han casado. Al sentirse desatendidas. Por sus maridos, buscan un nuevo príncipe, algún que les haga exhumar la pasión. Para llamar. Su atención se déficit conocer escucharlas, empero todavía conocer entenderlas.

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